Descripción
Reposabrazos central para vehículos PEUGEOT 407
Se puede sustituir por la pieza 7589XH, 7589E9 o por la pieza de plástico con código 7589E7
Material: cuero negro con pespuntes
Ambos cierres están intactos
Descripción de la pieza
El reposabrazos central usado para Peugeot 407 con código 7589F3 es una solución adecuada para sustituir un reposabrazos dañado o desgastado. Sirve de apoyo para el brazo y contribuye a que el viaje sea más cómodo. El cuero negro con pespuntes también conserva el aspecto cuidado del interior.
En esta unidad, ambos cierres están intactos, lo que es importante al sustituir un reposabrazos cuyo cierre está dañado. Antes de elegir, compare la referencia del producto, el tipo de fijación y el mecanismo de cierre con la pieza original. Los códigos de sustitución indicados también incluyen una versión de plástico; por eso, compruebe asimismo el material.
Información técnica
- Fabricante: no indicado; en la documentación figura la identificación Stellantis CITROEN PEUGEOT.
- Modelo: Peugeot 407.
- Tipo de pieza: reposabrazos central.
- Material y acabado: cuero negro con pespuntes.
- Estado: pieza usada; ambos cierres están intactos.
- Otros números: 7589XH, 7589E9, 7589E7: indicados en la documentación como opciones de sustitución; 7589E7 identifica una pieza de plástico.
- Otra identificación: NFP.
Códigos de producto
- Códigos de producto: 7589F3.
- Códigos de las piezas de sustitución indicadas: 7589XH, 7589E9, 7589E7.
- Modelo: Peugeot 407.
Recomendaciones de montaje
En general, para este tipo de pieza se aplica lo siguiente: el método de desmontaje y el acceso a la fijación dependen de la versión concreta del vehículo. El procedimiento siguiente es una guía general para sustituir un reposabrazos interior, no un manual de servicio específico para el Peugeot 407.
1) Antes del montaje
- Compare la identificación de la pieza, la forma, las dimensiones, los puntos de fijación y el tipo de cierres con el reposabrazos original.
- Compruebe la superficie de cuero, las costuras, la parte inferior y las posibles uniones móviles. Preste atención a las grietas y a una holgura excesiva.
- Pruebe suavemente ambos cierres, sin forzarlos. La indicación de que están intactos no sustituye la comprobación de que encajan correctamente tras el montaje.
- Compruebe también las piezas complementarias y las fijaciones del vehículo. Una base dañada puede provocar holgura incluso si el reposabrazos está bien montado.
2) Herramientas y materiales necesarios
- Herramientas manuales adecuadas para los elementos de fijación realmente utilizados.
- Palanca de plástico para el revestimiento interior, si es necesario retirar tapas.
- Base blanda, paño protector y recipiente para guardar los elementos de fijación retirados.
- Paño suave y producto adecuado para la superficie que se va a limpiar; para la parte de cuero, un producto específico para cuero.
3) Procedimiento de montaje paso a paso
- Estacione el vehículo de forma segura, apague el encendido y despeje el espacio de trabajo alrededor del reposabrazos.
- Cubra las superficies cercanas con un paño suave para evitar arañazos durante el trabajo.
- Examine el sistema de fijación del reposabrazos original. Antes de soltarlo, anote la posición de las uniones y de las posibles tapas.
- Si las tapas o el revestimiento ocultan la fijación, retírelos con cuidado usando una herramienta adecuada. Si encuentra resistencia, primero localice cualquier otro punto de sujeción.
- Sujete el reposabrazos original y suelte gradualmente sus fijaciones. Separe los elementos de fijación de forma ordenada según su ubicación.
- Retire el reposabrazos sin torcerlo ni hacer palanca sobre la parte de cuero o los cierres.
- Limpie las superficies de apoyo accesibles y compruebe el estado de las fijaciones y de las piezas complementarias de los cierres.
- Coloque el reposabrazos de sustitución y compruebe que encaja sin quedar sometido a tensión. No intente resolver una falta de ajuste apretando a la fuerza ni modificando los orificios.
- Fije primero las sujeciones sin apretarlas del todo, compruebe que estén bien colocadas y termine de apretarlas según el procedimiento de servicio correspondiente a la versión concreta. No someta las piezas de plástico a esfuerzos excesivos.
- Compruebe el movimiento y el cierre del reposabrazos; a continuación, vuelva a colocar las tapas y el revestimiento, si los hubiera. Compruebe de nuevo el funcionamiento de ambos cierres.
4) Comprobaciones posteriores al montaje y verificación del funcionamiento
- Abra y cierre el reposabrazos varias veces. El movimiento debe ser fluido y los cierres deben sujetarlo sin necesidad de presionar con fuerza.
- Compruebe la firmeza de la fijación aplicando una ligera carga con la mano. El reposabrazos no debe soltarse ni tambalearse de forma excesiva.
- Compruebe que el reposabrazos no dificulte el uso de los mandos cercanos.
- Durante un breve trayecto posterior, preste atención a posibles golpes o chirridos. Realice cualquier ajuste solo después de detener el vehículo de forma segura.
5) Errores de montaje más frecuentes y cómo evitarlos
- Elegir solo por el aspecto: compare también el código, la fijación y el tipo de cierres.
- Forzar las tapas para soltarlas: determine primero cómo están sujetas y utilice herramientas de plástico.
- Apretar demasiado las fijaciones: puede dañar las piezas de plástico; siga el procedimiento de servicio y no aplique fuerza innecesaria.
- No detectar daños en la pieza complementaria: antes del montaje, compruebe también los componentes en los que encajan los cierres.
- Cerrar a la fuerza si la pieza no está bien asentada: ajuste primero su posición y elimine la causa de la resistencia.
Motivos por los que se daña la pieza
En general, los reposabrazos se dañan sobre todo por el desgaste habitual, la sobrecarga y un uso descuidado. Las causas siguientes no describen defectos de la unidad ofrecida:
- La aplicación repetida de cargas elevadas al entrar en el vehículo o cambiar de asiento puede dañar las fijaciones y las uniones móviles.
- El cierre brusco y hacer palanca someten a esfuerzo los cierres y sus piezas complementarias.
- El roce y el contacto con objetos afilados pueden dañar la superficie de cuero o las costuras.
- La exposición al sol, el calor y los cuidados inadecuados contribuyen a que el cuero se reseque y se agriete.
- Los productos de limpieza agresivos pueden dañar el acabado del cuero y las piezas de plástico.
- Las fijaciones sueltas aumentan la holgura y someten a un esfuerzo excesivo los componentes cercanos durante el uso posterior.








